… es un mundo que elijo, y se expande / es un lugar y muchos lugares a la vez / son todos los lugares que viví / son miles de aromas y sensaciones y colores / son las personas que me acompañan y acompañaron en estas pequeñas aventuras / son los amigos que conocí / es cada libro y cada canción que me acompañó / es el sol después de la tormenta, y la noche más fría / es aquel primer aterrizaje y el primer despegue! / es el nudo en el estómago del primer viaje / son todas las luces que me encandilaron en Times Square / es el amanecer más impactante, después de 4 días de caminata, y el alivio, y la emoción, en Machu Pichu / es cada lágrima que cayó por felicidad, por haber llegado / son 2 deseos en el muro, cumplidos / es la ilusión de perseguir un instante en una película / son los viñedos y las ciudades y las playas y las montañas y los salares y los puentes que crucé / son los paisajes divisados desde 1 tren y la libertad del primer viaje en auto / es sentirse en casa a 8500 km / es encontrar ése lugar...

martes, 5 de julio de 2011

Sympathy for the devil



Hasta el momento este blog funciona asi: elijo un lugar, un momento que en ese momento me inspire y escribo, busco las fotos y por último, trato de encontrar el tema que va a acompañarlo.
Esta vez recorro el camino inverso: hoy es la canción la que inspira el momento y el lugar.
Así fue que me encontré con este tema casi accidentalmente, y supe que iba a ser el nombre del próximo post,  y sabía exactamente por qué…

Aunque por lejos este lugar no esté marcado como uno de los favoritos en mi mapa virtual; es el lugar que resonaba una y otra vez desde aquella vez que en 1993 me encontré con el
Drácula de Coppola. Desde ese día adopté a esta historia como la preferida, leí los libros que había por leer; y miré la película tantas veces como para conocer los diálogos; siguiendo con una debilidad por las historias vampíricas que hasta el día de hoy permanece inmutable.

Y fue después de poco más de 15 años que finalmente Rumania se iluminó en el mapa y me recordó de aquel lugar perdido en Europa del Este que quedaba de camino entre Estambul y Praga.


Antes de llegar sabía que el castillo no era el castillo, y que la leyenda era en realidad más mito que historia, pero el misticismo e ilusión que prometían esas tierras fueron inevitables, y así seguimos el camino de La Historiadora; que después de la noche más corta y fugaz en Bucarest nos encontraría tomando el tren a Brasov; ciudad en la que nos quedaríamos para recorrer  Transilvania.


No importa que la ciudad no rankee ni cerca del top 10. Hay que reconocer que los techos y casas con sus iglesias y castillos medievales tienen un encanto especial.



Y que por lejos la hermosa casa de huéspedes La Despani que Anu diseñó en el fondo de su propiedad, fue una de las mejores experiencias de ese viaje. Anu, que junto a su marido pensó cada detalle como si en esas habitaciones fueran a hospedarse sus familiares y/o amigos; como si en esa cocina fuese ella quien cocinaría… Sin contar con el encanto de su casa, y su cocina a la que nos invitaría a tomar un vino caliente para calentar el espítiru antes de partir…




Luego de 2 días fríos y lluviosos que no ayudaron demasiado, habíamos conocido Brasov, con su Iglesia Negra y su versión tragicómica del cartel de Hollywood; y Sinaia con su mal llamado pero maravilloso “Castillo” Peles (se trata ni más ni menos de un Palacio) el cual nos encontraríamos señalando poco tiempo después en “The brothers Bloom”.
Nos quedamos sin Bran: seguramente haya sido la mejor forma de no romper el mito o la magia… Creo que auto boicotee esa visita, ahora que lo recuerdo…

Y nos fuimos, después de 2 noches extrañas, en un lugar donde no entendíamos palabra y saludábamos en Italiano.


Subimos al tren que durante la noche bordearía los Cárpatos hasta Budapest, y mientras intentaba conciliar el sueño en ese camarote, cual Jonathan Harker pero sin mi diario; me sentí afortunada y un poco desilusionada (¿?) de regresar sana, cuerda y sin marcas en el cuello.

miércoles, 22 de junio de 2011

Antoher Sunny Day



Cuento con el primer minuto libre después de semanas!
Mentira, el primero fue ayer lunes feriado, pero me declaré en huelga a realizar cualquier tipo de actividad que supusiese:
*Vestirme
*Salir de la cama
*Pensar
*Tipear otra cosa que el nombre de una serie nula de contenido intelectual en Cuevana (una nueva debilidad de la que no me siento orgullosa por lo que la vamos a mantener en secreto)

Así que oficialmente el primer minuto es hoy; mientras aguardo la llegada de Caro desde Chile en su visita fugaz y repentina.

Todavía no pude ni espiar el último viaje, las fotos aguardan en el escritorio en una carpeta que silenciosamente me chista cada vez que enciendo la PC.
Así que hagámosle honor al invierno con un cálido relato primaveral made in NYC.

1,2,3… Sorteo virtualmente los topics posibles y el ganador es….
DUMBO  + Brooklyn Heights (con mini intro a Brooklyn Bridge)

Para llegar a
DUMBO (Down Under the Manhattan Bridge Overpass –algo así como “Debajo del paso elevado del puente Manhattan”) basta cruzar el Brooklyn Bridge…
Aunque… el que sabe sabe, y el que no, lo vio en alguna guía: el puente de Brooklyn se cruza mirando a Manhattan, osea, al regreso.
Así que para llegar lo ideal es tomar los
metros A o C (línea azul) hasta “High St”, o bien, como recomiendo, para hacer un viaje completito completito del que no se arrepentirá y ya paso a detallar, lo ideal es tomarse el 2 o 3 (línea roja) hasta Clark St. Ambas estaciones son la primer incursión del otro lado del “East River”.
Paso a paso, lo ideal es conseguir un mapa!

Recién en mi 3er incursión a NYC aprendi que NYC no termina en Manhattan, y que aprovechando la incursión a Brooklyn para cruzar el puente caminando de regreso había otros lugares que valían la pena tanto o más visitar.
Lo primero que conocí fue el “Empire-Fulton Ferry State Park”, este parque  que ocupa el espacio entre el Manhattan y Brooklyn Bridge a orillas del río, y que tiene de las mejores panorámicas a la isla. Love it.


Después de sacar las 500 tomas que amerita el lugar (que se duplicarían con cada visita) caminamos hasta Jacques Torres, lugar que aprenderíamos tiene las mejores cookies de chocolate ever: Mudslide cookies! Y una filosofía muy interesante:





Si el día acompaña ( y hace menos de 15°) es ideal templar el cuerpo con su chocolate caliente.
 
En realidad DUMBO es bastante más que esta explanada a orillas del río: galerías de arte, teatros  y oficinas montadas sobre las viejas fábricas.


 

DUMBO se mantuvo entonces como la primer recomendación que hacía a quienes se disponen a cruzar el puente, hasta que el año pasado gastando las últimas horas que me quedaban para volver; aproveché la cercanía (ya que también aprendi: es mejor alojarse fuera de la Isla) desde el departamento en Lafayette Av., en Brooklyn, que alquilamos con Lau; para caminar hasta el puente.






No solo me di el gusto de caminar entre las callecitas de Brooklyn Heights y sacar todas las fotos posibles a las típicas escaleritas de cada casa de ladrillo rojo; resulta que habían arreglado toda la explanada al río y estaba encontrando una nueva panorámica del otro lado del puente:








Brooklyn podía ser aún más perfecto, claro que sí, y no nos olvidamos de sumar el Brooklyn Bridge, que merece capítulo aparte.

Y así queda conformada mi mañana perfecta en NYC por la módica suma de U$0 (o U$6 contando el chocolate + la cookie).
-Como todo lo que implica una vista de NYC, lo ideal es poder hacerlo de día y de noche-

* Aca el mapa con el recorrido completo y las indicaciones.

miércoles, 1 de junio de 2011

All the young dudes



El dilema de este post que tanto cuesta empezó siendo “sigo con NYC o cortamos un poco y divagamos por otros rumbos?” “aprovechar la frescura de lo recientemente vivido, experimentado, saboreado… o poner a trabajar las neuronas, revolver cajones y cajas para buscar momentos pasados?”.
En fin, muchas opciones se pelean el primer lugar mientras a la larga terminaba siendo nada. Ahí las tengo a todas esperando con ansias salir, pero debo reconocer vienen ganando las que implican el minimo uso del tiempo, sobre todo en la árdua tarea de dar con el material que necesito para hacer una nota hecha y derecha.

Así que voy haciendo lugar en este escritorio virtual: aparto la opción “Momento  Aventura”, de la mano del Bungee que Vero había inspirado”; también agrego a la pila el “Momento Kodak” con las 1001 panorámicas del Brooklyn Bridge;  e incluso entra al archivo que alguna vez será el “Momento Gourmet” con las experiencias gastronómicas de este último viaje.
Ya está, entraron todas juntitas en la carpeta “Alguna vez serán” y me centro en este post mínimo volviendo a donde empezamos, la catalana Barcelona.

Es el “Momento Nite” o bien el “Momento joven –aka “Recordando que de noche también se sale”


Después de las casi 3 semanas que estuvimos en Barcelona, nos dimos cuenta que nos faltaba un poco  de noche, de “copas” y a por ello fuimos guiados por el local: el amigo Martin.
Luego del primer intento fallido, ya que el lugar que buscábamos estaba cerrado, y de probar algunas mesas que nunca nos convencieron, deambulando por el Gótico y el Born, llegamos a “andú”  donde disfrutamos de unos cuantos vinos rojos, una muy rica tabla de quesos y hasta creemos un Cava (y digo creemos porque cuando salimos todo parecía un poco más nublado).
Un lugar con el ambiente ideal para tomar vinos. Y para conversar y dejar pasar las horas.
Hasta que claro, decidieron que era hora de cerrar y sin la menor indirecta empezaron a subir las sillas, por lo que entendimos era hora de partir hacia otros rumbos.
Dato anecdótico que solo supimos el nombre cuando emprendíamos la retirada de Barcelona, gracias Gus por guardar esa tarjeta.
Y de allí, sé que dimos unas cuantas vueltas (si al estado de las tantas botellas de vino le agregamos el laberinto que forman esos barrios, sabrán entender la imprecisión) y que en algún punto llegamos a la Plaza Real donde tocamos un timbre (digo tocamos, pero claro las directivas e iniciativa estaba en manos del local) y subimos al “Pipa Club”, un departamento-bar donde siguió la charla (y las copas) mientras un grupo de gente tocaba Flamenco cual guitarreada de fogón.
La noche había llegado a su fin;
Pero de ninguna forma nos íbamos a ir de Barcelona otra vez sin pasar por "El Xampanyet", así que el intento lo hicimos 2 noches después, satisfactoriamente.
Era tan animado, y atiborrado como lo recordaba y sin perder un poco de encanto.
Conseguimos 1 mesita para poder sentarnos los 3 y disfrutar del fuet, las papas bravas y por supuesto la Cava de la casa y la conversación que nunca amengua, no incluso después de tantas cenas, reencuentros y un viaje juntos; porque claro, se aprovechan los momentos para atesorar y tener de repuesto por el tiempo y océano que en breve nos volverían a distanciar.



Y para no cometer 2 veces el mismo error, decidimos seguir con la despedida por otros lados, haciéndole honor a la noche Española con resto suficiente.
Y allí fuimos, por vez segunda a recorrer los bares, anónimos; con parada en el Doner Kebab bendito de la Rambla del Raval (un fetiche de ellos, que tienen rankeados los lugares de Barcelona y les faltaba el mejor justamente, éste, que debo reconocer, lo era y si mal no recuerdo se llama "King Döner").

Y ahora sí. Saldados los pendientes de esta visita nos fuimos una vez más a dormir tranquilos. Despidiendo desde el Nite Bus a una Barcelona que de noche es incluso aún más encantadora.

Las fotos de esta nota son todas del Xampanyet, en los links encuentran fotos del resto de los lugares mencionados!

andú: Correo Viejo #3 -Barro Gótico, Barcelona
Pipa Club: Plaça Reial, 3 - Barcelona
El Xampanyet: Montcada, 22, - Barcelona ‎
King Döner: Rambla del Raval ,39 - Barcelona

martes, 17 de mayo de 2011

Leaving New York



Uffffffffffffff. Hay que volver.
Es tal la vorágine de todo lo que hicimos, en la carrera contra el tiempo, que algunos días parecieron semanas… Y sin embargo los 6 días parecieron apenas algunas horas.
“Now you see it, no you don´t”: como un acto de magia.




Ahora estamos sentados en el JFK, en lo que parece la terminal más aburrida y pobre de este mega aeropuerto que hoy nos despide. Donde ni siquiera venden un café decente. Dónde está Starbucks cada vez que uno lo necesita?

Como el desenlace de Life on Mars, todo pareciera encajar. Cada vez que llego y visito la ciudad me siento parte de ese lugar que me es ajeno.El sentimiento se repite como cada vez, aunque en cada oportunidad va ganando intensidad: es una sensación rara, como si estuviera dejando no la ciudad donde pasé la última semana, si no mi hogar; con la incertidumbre plantada: ¿Cuándo volveré?
Hay melancolía y un nudo en la garganta.

Las gotas de lluvia en las ventanillas del metro son la sintonía perfecta para alimentar esta sensación.
Y esta canción, que es tan tan linda.
Cómo explicarlo?
(si ya sé, es cursi, será culpa de Vero y La Vie en Rose? Nuevamente: gracias)

Será hasta la próxima. Hay mucho que contar. Nuevos lugares. Nuevos sabores. NYC me sigue asombrando cada vez.

Leaving was never my proud
Leaving New York never easy
I saw the light fading out

martes, 10 de mayo de 2011

La Vie en Rose: Dublin by Vero Mariani



Le damos al play y empieza la inconfundible melodía. La vie en rose y Edith copa el post con su voz dulce y nostálgica, de una época que no vivimos. ¿O sí? Y ustedes se pensarán que voy a hablar de Paris, sus calles adoquinadas, edificios palaciegos y crepes al paso, avec sucre s'il vous plaît. Pero no, esta vida teñida de rosa no pasa en la ciudad luz, transcurre en Dublín…

La capital irlandesa me recibió con los brazos abiertos y la pinta de Guinness bien fría sobre la barra primero en el 2002, cuando viví mi primera experiencia fuera de casa por tres meses, y en el 2004, cuando me encontraba entre la tesis y la necesidad imperiosa de seguir disfrutando del feliz país esmeralda. Sí, es feliz y esmeralda. Para comprobarlo, sólo deben ir con la mente abierta, la sonrisa puesta y la mochila al hombro. No dejen un centímetro de la isla por recorrer, verán que vale la pena. Y yo podría divagar por horas sobre el destino, pero voy a limitarme a la consigna puesta por Mai para este genial blog: una canción, un destino, un momento. Ya tenemos la canción, ya conocemos el destino, vamos a por el momento…

Dublin se hizo hogar tan pronto respiré su aire frío y húmedo al salir de avión, pero es cierto que uno necesita de hábitos para sentirse realmente en casa. ¿Y cómo no darle un lugar a mi amor por el cine? La segunda vez que fui a vivir allá, me anoté como miembro del Irish Film Institute. Con mi credencial en la billetera, me sentí parte de la ciudad y su circuito cultural, aunque muchos crean que la pequeña capital no tiene mucho más que pintas y borracheras para ofrecer.

Fui varias veces al cine ahí, menos de lo que me hubiera gustado. Vi Before Sunset, The Edukators, otra alemana que no recuerdo y hasta Familia Rodante, de Trapero (la flipás: ¡estás en Irlanda viendo como toman mate y se tratan de boludo en acento argento!).

Pero la película que realmente me marcó fue Jeux d'enfants (Love me if you there, como se la conoció en los países angloparlantes). No sólo es una gran historia, loquísima, sino que además está muy bien presentada. Los actores -Guillaume Canet y Marion Cotillard- son todo, transcurre en París y su soundtrack define sensaciones. Cuando la pequeña Sophie entona La vie en rose en pantalla para alegrar a su entonces nuevo amigo, no podés escaparle a la piel de gallina. Menos si acabas de conocer a un chico y estás empezando a salir con él. Claro. El amor lo puede todo y te pone cursi al mango.  

Desde esa noche, esa proyección, algo mágico pasó. Todos los músicos callejeros de Dublín decidieron tocar esa canción, sobre todo los europeos del este, que llegaron al país de los tréboles de tres hojas para hacerse la Europa con sus acordeones. La vie en rosa en Grafton Street, la peatonal más lujosa; o a la salida del Mark & Spencer´s de Upper Liffey Street, donde sí o sí tenés que entrar a comprate cookies de vainilla y choco chips (sino no sabés lo que es vivir). La vie en rosa junto al río Liffey, silencioso testigo del pulso de una ciudad que siempre tiene vacante para la música y la alegría. La vie en rose en todos lados, todo momento, acompañándome en mi estadía e incipiente noviazgo con un madrileño. Si me disculpan el ataque de cursilería extrema, la vida es rosa y, en Dublín, pude comprobarlo.


martes, 3 de mayo de 2011

10 años después o Under pressure



Este post tenía un nombre previamente asignado, incluso antes de haber empezado a escribir el blog, sabía que este post se llamaría: "10 años después".
Pero desde que el domingo vi: "It´s kind of a funny story"; Under Pressure me acompaña como presagiando la semana que estaba por venir, de la que me estaba manteniendo ajena...



El lunes me abofeteó con toda la furia misma de las mil y un cosas que tengo que hacer de acá al viernes.
Maia, la presentación…
Maia, las miles de galletitas que esperan ser amasadas, horneadas y decoradas…
Maia, las cuentas…
Maia, tenes que llevar a Uma a la veterinaria…
Y podría seguir eternamente, hasta agotarlos… pero claro, qué tiene que ver todo esto en este blog? Por qué este esfuerzo por mantenerlos al corriente de mi vida acelerada?

Porque el lunes próximo me vooooooooooooooy a NYC. Si, claro que sí, llegó el día!
Festejando los 10 años desde la primer visita; la Sra Gran Manzana nos espera.
Con las mil barreras de control que seguramente nos toque pasar, allá vamos!

Lejos de haber dispuesto un mínimo itinerario (que reconozco podría ser útil), les aseguro intentaré:

  • Cruzar cada puente que intervenga en el camino: Brooklyn (de noche y de día); Williamsburg; Queensboro… y los que nos sorprendan.

  • Pasear,  por supuesto, por un Central Park primaveral.

  • Tomar el F hasta Coney Island, caminar hasta Brighton Beach en honor a Alma y Misha y comer un Corn Dog.

  • Disfrutar una panorámica de Manhattan desde el GreenWood Cemetery, Roosevelt Island, la terraza del departamento que alquilamos (copas en mano seguramente), DUMBO y Brooklyn Heights.
  •  Disfrutar del paseo en teleférico a Roosevelt Island después de visitar Serendipity 3.
  • Sentarme en Katz´s.


  • Dar una vuelta a Washington Square recordando a Felicity y toooooodas las tardes que me regaló.
  • Recorrer el Greenwich en busca de algún CD que quiera tener.
  • Conocer la verdadera Litte Italy en Bronx.
  • Aguantar las 3 horas del partido de los New York Yankees vs Boston Red Sox.
  • Fotografiar Times Square desde todos los ángulos posibles, 1 vez más.
  •  
  • Tomar el ferry hasta Staten Island y cantar en versión “kiwi melón”: Let the river run.

  • Entrar en cada juguetería.

En fin!
Nos veremos a la vuelta. Mientras tanto, para mi semana de ausencia, la hada madrina de los blogs, la queridísima Vero Mariani, nos iluminará con su versión de “the world I know”.

Me voooooooooooooy!
Hasta luego! o como dicen mis amigos en Chinatown: Ok bye bye